6 reglas para no meter las patas en una entrevista de trabajo

Exceso de honestidad o vendedores de pomadas. Peladores o pateros. Farsantes o ansiosos. Para cada entrevista de trabajo, existe una forma de echar todo por tierra, por lo que Mane Cárcamo te da una mano con algunos de los errores que no debes cometer. NUNCA.

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¿Te llamaron para esa esperada entrevista de trabajo? ¿Estás más ansioso que mamá primeriza en la semana 39 de embarazo? Entonces piensa bien en cada detalle y no dejes nada al azar, porque la primera impresión es clave y cualquier error te puede llevar a seguir siendo dependiente de tu mamá e impedir tu camino hacia el éxito y la bonanza.

Regla n° 1: Por sus defectos los conoceréis

Una de las clásicas preguntas en la entrevista de trabajo es acerca de tus fortalezas y defectos. Las fortalezas supongo que las tienes claras (de lo contrario anda a un siquiatra luego). Pero con lo que tienes que tener extremo cuidado es con lo que declaras como defectos. No seas chanta, ni taaaaaan honesto. Decir “Soy demasiado buena persona y la gente se aprovecha de eso” o “Mi perfeccionismo me juega malas pasadas porque no duermo bien si un trabajo no queda impecable” son errores graves y además patéticos. No eres candidata al Miss Chile, ni el sucesor de Benito Baranda y probablemente los sicólogos pondrán en el informe un claro y gran “MULA” al lado de tu nombre. Pero ojo, tampoco te vayas al otro extremo de la sinceridad absoluta. Contar que eres adicto al Candy Crush en las reuniones de trabajo, que no llegaste a la hora para tu examen de grado o que no te pierdes la teleserie en la pega, te aseguro que no ayudará. Di algo intermedio que te muestro como una persona real, pero tampoco TAN real.

Regla n° 2: Cuidado con tus ex jefes

Una regla de oro es jamás hablar mal de tus ex jefes en una entrevista. No sólo porque te deja como una persona poco confiable, sino que porque además te recuerdo que estamos en Chile y la teoría de los 6 grados de separación SÍ se da. Todos se conocen y no sería raro que mientras dices “Mi ex jefe era un viejo explotador que pensaba que éramos sus esclavos y que además se creía inteligente, pero no tenía idea del tema; además era avaro y nunca invitaba ni siquiera a un café; los hijos estaban apitutados en la empresa y no eran capaces ni de sumar 2+2”, la sicóloga te pregunte “¿Cómo se llamaba la empresa en que trabajaste?” y tú respondas con total relajo “Agrícola Peppa Pig”. “Ahh la empresa de mi SUEGRO” concluye la evaluadora. Resultado: pide aumento en tu línea de crédito.

Regla n° 3: PERSUEICHON

Por favor, te lo ruego… no mientas acerca de tu nivel de inglés. Lucho Jara sabe de eso y no lo subestimes. No basta con poner “inglés avanzado”. Hoy las sicólogas son bilingües y te harán una entrevista anglo que puede hacerte perder toda tu dignidad. Decir “Soy súper low perfil” o cualquier chamullo es la puerta de entrada para el desempleo crónico. Y cuando tengas la tentación de hacerlo, te invito a ver este video de Yeris Sepúlveda que te quitará las ganas de dártelas de británico.

Regla n° 4: Sano como un yogurt

Hace poco tiempo escuché a una experta en empleabilidad aconsejar que si uno estaba enfermo, era mejor excusarse que ir en malas condiciones a la entrevista. Sabemos que necesitas el trabajo y que tal vez llevas muchos meses esperando este llamado. Pero no sobre confíes en tus capacidades y hazle caso a los que saben. Si la protagonista de “El exorcista” tiene mejor cara que tú, te dio una alergia que te hace parecer un atlas humano o de manera irresponsable te lanzaste al estrellato y el hálito de un Dragón de Komodo huele a lavanda al lado del tuyo, agarra tu celular y re agenda la cita. La idea es encontrar trabajo, no que te denuncien al SESMA, ni al SAG y menos que llamen al 133 para detenerte por sospecha.

Regla n° 5: No seas un berlín con Nutella

Todos estamos de acuerdo con la que simpatía es una característica valiosa y necesaria para postular a cualquier cargo (sólo tengo mis duda con bibliotecarias y guardias de discoteque). Pero no trates de ser más dulce que un berlín con nutella. Tanta simpatía llega a caer mal. No tomes la cara para dar un beso y saludar, no te despidas con un abrazo de año nuevo, tampoco te rías de las tallas fomes de tu futuro jefe, ni encuentres bonita a su hija que se parece a la Celia Cruz cuando tenía 6 años. El paterismo está lejos de atraer y alguien medianamente inteligente frente a tanto encanto cuando cierre la puerta escribirá arriba de tu CV con negrita y en mayúsculas: NEXT.

Regla n° 6: Considera los ansiolíticos

Lo hiciste perfecto en la entrevista. Viste como el gerente asentía con interés cuando hablabas de la situación económica del país y tomaste como un gesto de confianza que te diera su wasap para compartirte los datos del doctor que lo operó de los ojos. Porque sí, lo hiciste bien e incluso llegaste a hablar de temas cotidianos y triviales que te hicieron imaginarte con la chapita del empleado del mes. Pero no cantes victoria, lo que hagas después de la entrevista también es clave. Si han pasado 2 días y no has sabido nada, maneja tu ansiedad. Mandar 3 mensajes diarios a tu supuesto futuro jefe preguntando “¿Alguna novedad?, más un mail a la head hunter con el subject “Atento a tus noticias positivas” y poner en tu estado de Facebook “Esperando ESE llamado que me arreglará el año” no son buenas ideas. La ansiedad mata cualquier relación y más todavía una que ni siquiera empieza. Gasta esas energías en hacer yoga, meditar o si es necesario pichicatearte, pero EN SERIO controla tu intensidad y verás como a fin de mes tendrás tarjeta de visita y ese mail institucional que tanto anhelas.

¿Qué aconsejas tú?