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El enigma del monolito metálico en el desierto de Utah: ¿Obra de arte o extraterrestre?

¿Fue una instalación artística, un artefacto alienígena o algo aún más inexplicable?
Leonardo Zúñiga - Editor
8 Min de Lectura
Monolito de Saloides Utah
El enigma del monolito metálico en el desierto de Utah: ¿Obra de arte o extraterrestre?

En noviembre de 2020, el mundo se quedó boquiabierto ante unas imágenes casi imposibles de creer. En medio de uno de los paisajes más remotos y desolados del estado de Utah, un equipo de biólogos aéreos realizó un insólito descubrimiento: una estructura metálica monolítica de origen desconocido se alzaba en un cañón rocoso apartado de toda civilización.

Este objeto vertical, con forma de pilar rectangular pulido, medía cerca de 4 metros de alto y parecía hecho de algún tipo de aleación metálica. Su geometría perfecta y acabado brillante contrastaban con la hosca y árida belleza del paisaje desértico que lo rodeaba, componiendo una escena casi surrealista.

Entre el arte y los alienígenas

En cuestión de días, las enigmáticas imágenes de este descubrimiento se volvieron virales en todo el mundo, desatando un torbellino de especulaciones sobre su procedencia y significado. Desde profundas meditaciones artísticas o experimentos escultóricos hasta artefactos extraterrestres, cada teoría parecía más inverosímil que la anterior.

Por un lado, algunos expertos sugerían que podría tratarse de una nueva e ingeniosa obra de un artista conceptual o “land artist” como Michael Heizer o John McCracken, quienes tienen un largo historial de realizar impactantes instalaciones en paisajes naturales de Norteamérica. La remota ubicación, las líneas minimalistas y la naturaleza efímera del objeto bien encajaban con ese tipo de obras.

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Monolito de Saloides Utah
¿Fue una instalación artística, un artefacto alienígena o algo aún más inexplicable?

Sin embargo, la teoría alienígena rápidamente ganó terreno en foros de internet y redes sociales. Desde luego, la artificial perfección del monolito y lo inverosímil de su aparición en un punto tan inaccesible del desierto parecían alimentar la hipótesis de un origen extraterrestre muy presente en la mitología ovni.

Fuera arte, fuera un objeto foráneo, una cosa estaba clara: alguien o algo había conseguido plantar aquel objeto casi mágico en un lugar prácticamente intocado sin que nadie se percatase.

Una desaparición tan misteriosa como su llegada

El misterio en torno al monolito de Utah se intensificó aún más cuando, solo diez días después de que las primeras imágenes salieran a la luz, el objeto desapareció de su ubicación sin dejar el menor rastro.

Un destacamento de la Oficina de Administración de Tierras (BLM) que se desplazó al remoto paraje para investigarlo in situ el 27 de noviembre no encontró más que unos restos de grava y un pequeño agujero en el suelo donde antes se alzaba el fascinante monolito. La búsqueda de huellas, cámaras ocultas o cualquier pista sobre los responsables de removerlo resultó infructuosa.

David Zwynek, jefe de delitos públicos en tierras federales de Utah, declaró en un comunicado: “Todavía desconocemos quién lo consiguió, cuándo y por qué. Podría haber sido obra de un artista o de alguien muy, muy raro”. Según Zwynek, no había indicios de que se hubiera empleado maquinaria pesada, lo que apuntaba a que el objeto probablemente no era tan robusto,

Pero las preguntas sobre su origen y desaparición aún no han recibido respuesta.

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Monolito de Saloides Utah
La estructura metálica, de unos 3 metros de altura, fue encontrada por casualidad en Utah (Estados Unidos) por unos pilotos que sobrevolaban el lugar.

¿Dádivas artísticas o mensaje alienígena?

A medida que diferentes teorías iban ganando adeptos en internet, algunos expertos en arte contemporáneo y críticos culturales apuntaron a que la misteriosa aparición del monolito bien podría enmarcarse dentro de una tendencia creciente en el mundo del arte: los “Desert X“.

Estas intervenciones artísticas consisten en instalaciones efímeras y obras sitespecific realizadas por artistas en paisajes desérticos remotos de Norteamérica y Medio Oriente. Según Benjamin Godsill, historiador del arte de la Universidad de Nueva York, “los Desert X han proliferado en la última década como una forma de revitalizar el land art clásico, añadiéndole nuevas capas de misterio y participación digital”.

De acuerdo con esta teoría, el monolito de Utah podría haber sido una pieza anónima enmarcada en el movimiento de los Desert X, concebida como un provocador “punto de fuga” que invita a la reflexión y el enigma. Su naturaleza transitoria y su repentina desaparición, sin dejar rastros, encajarían con esta hipótesis artística.

Por otro lado, los defensores de la teoría extraterrestre celebraron la desaparición del objeto como una prueba de que realmente podría estar vinculado a una inteligencia alienígena superior. Argumentaban que ningún humano hubiera sido capaz de retirar una pieza de varias toneladas de un lugar tan inaccesible sin dejar huella.

“Es otro indicio más de que estamos ante evidencia real de actividad no humana”, declaró al respecto el famoso ufólogo británico Nick Pope. “No sería la primera vez que los alienígenas dejan artefactos en lugares apartados como señales de su presencia en la Tierra”.

Réplicas y teorías conspirativas

En los meses posteriores a su desaparición, surgieron todo tipo de teorías alternativas sobre el misterioso monolito de Utah. Desde posturas más convencionales que lo atribuían a una broma viral o a los llamados “geobushers” (excéntricos que dejan obras de arte minimalistas en rincones apartados), hasta especulaciones mucho más alucinadas que implicaban operaciones gubernamentales ultrasecretas.

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Lo que sí quedó demostrado fue el enorme potencial viral de este tipo de eventos. El revuelo generado por el monolito fue de tal magnitud, que rápidamente aparecieron réplicas similares en diversos puntos del planeta.

Primero fue en una playa de la isla Wight en Inglaterra, después en un parque de Atenas, luego en las dunas desiertas de California, y finalmente emergieron varios clones de metal brillante más en países como Rumania, España o Países Bajos. Era como si una legión de imitadores hubiera decidido sumarse al juego misterioso creando nuevas ramificaciones del enigma.

Más allá del suspenso inicial, los análisis en torno al significado y simbolismo del monolito generaron abundantes debates en foros y medios. Para algunos era una alegoría sobre la fragilidad del arte en un mundo cada vez más digitalizado. Otros lo interpretaban como una denuncia del avance imparable de lo artificial sobre lo natural. Y los más conspiranoicos seguían viéndolo como un mensaje críptico enviado por alguna civilización alienígena.

En cualquier caso, el enigma original de su aparición y posterior desvanecimiento en las soledades del desierto de Utah se mantuvo tan elusivo e insoluble como en un principio. Un misterio que, como la estela de aquel objeto magnético, invitaba a perseguir su rastro en las arenas infinitas de la duda y la imaginación.

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