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Film "Experimenter": la delgada línea entre la ética profesional y la ciencia investigativa

Cuando la ciencia de investigación o la psicología traspasa la ética profesional, se transforma en un proceso sádico y sin límites. La película "Experimenter" representa como la ciencia en sus ganas de tener un resultado, pasa a transgredir la dignidad y la libertad de acción de las personas.

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A través del paso de paso de los años, los juicios morales sin duda que han marcado un antes y un después en la forma de ver y analizar ciertas investigaciones científicas. Estos juicios entendidos como la “ética”, término altamente cuestionado y estudiado, se han transformado en un tópico de discusión a la hora de realizar las etapas/ fases dentro de un estudio o proceso investigativo.

Esta ética no solo se presenta en el momento en que se realiza una investigación, sino que también es analizada desde el punto de vista de los resultados que trae dicho proceso de estudio. Esta discusión forma parte, a la actualidad, de lo que poco a poco va conformando el avance científico. A pesar de que la ética incluye diversas variables y en muchas ocasiones no es vista como un elemento restrictivo, sí depende del contexto y de la mirada del público observante.

Bajo esta temática, hay diversos filmes u obras culturas que permiten iniciar una discusión sobre la ética dentro de las comunidades científicas. Un ejemplo de esto es la película Experimenter (2015), que posiciona al espectador en una reflexión sobre lo que es “éticamente correcto” dentro de un proceso de investigación. La obra ha sido objeto de estudio, y es tomado a la actualidad como material referencial para aquellos que buscan entender cómo funcionan y se enlazan los procesos científicos con la psicología, sociología y la opinión pública.

Dirigida por Michael Almereyda y protagonizada por Peter Saarsgard y Winona Ryder, Experimenter se ubica en Yale, donde el psicólogo estadounidense, - Stanley Milgram-, logra generar una discusión por la forma de llevar a cabo su investigación científica, tachada como una manera sádica y poco ética de llegar a los resultados que buscaba.  

La delgada línea entre obtención de resultados y dejar la ética a un lado

Su intención era investigar nuestra capacidad de obediencia. ¿Hasta qué punto nos sometemos a una orden incluso si entra en contradicción con nuestros principios morales?

Su metodología consistió en hacer un experimento para visualizar cómo funciona la obediencia a una autoridad sobre la capacidad de libre decisión. Llamando a  desconocidos a un centro de estudio y delimitando un “maestro” y un “aprendiz” entre ellos, el primero debe castigar al otro si es que no memoriza una duplas de palabras, a través de descargas eléctricas. Por cada error, los voltajes van subiendo de nivel, por ende, el dolor que siente el aprendiz también. Se comunican a través de un micrófono y se encuentran en salas distintas, por lo que no hay una mayor comunicación o visión de lo que está ocurriendo entre ellos. 

Sin embargo, lo que el "maestro" no sabe, es que el aprendiz finge su dolor y es parte de los investigadores. Cuando el dolor aumenta y el aprendiz le pide al maestro parar, donde este último llega a dudar y querer retirarse del experimento, los líderes del proceso le dicen frases como "es necesario que continúe", o "si paras su dolor habrá sido en vano", pero en ningún momento obligan al maestro a seguir el proceso: los voluntarios siguen e incluso muchos llegan a la ronda final de descargas, exclusivamente por conformidad, conciencia y libertad de actuación, a pesar de que la otra persona supuestamente está sufriendo. 

Su experimento nace en contexto luego de la sentencia de Adolf Eichmann, oficial nazi que antes de su muerte declaró ante el jurado que el solo actuaba en la guerra siguiendo órdenes de sus superiores. Bajo esa lógica, Milgram busca analizar cómo estar bajo órdenes de un supuesto superior provoca que las personas actúen, quienes en el estudio se sintieron en confianza y obedecieron, aunque el aprendiz estuviera suplicando que el experimento parara.

Con esto, los resultados no dejan de sorprender: los voluntarios, quienes declaraban sentimientos de culpa después, siguieron con el experimento, a pesar de saber el dolor que estaban causando. Por esta razón fue tan cuestionado este estudio, porque el límite entre la ética y el método fue muy delgado. Y es válido que sea cuestionado, ya que gracias a la confianza que el investigador y su equipo intentaban darles a las personas “investigadas”, estas actuaban según sus órdenes y no como su consciencia les decía. Esto puede enlazarse con lo que Philippe Bourgois , reconocido académico del siglo XX, cuestiona en su estudio del barrio en Harlem:

“¿Por qué esperar que estos jóvenes estén dispuestos a tomar el tren todos los días para ir a trabajar a las oficinas del distrito financiero para ganar salarios mínimos, cuando puede ganar mucho más dinero vendiendo drogas en la esquina o en el patio escolar?” 

Según esta lógica, el estudiado del experimento se veía en confianza de hacer lo que le decían los “expertos”, porque así obedecían a una autoridad que tenía claro lo que iba a pasar. Bajo lo que señala Bourgois, no se puede esperar que los jóvenes no vendan drogas cuando no hay capacidad real de elección, cuando un “sistema” (entendiendo aquí “sistema” como poder dominante) les muestra un trato marginal, con o sin trabajo legal. A pesar de que es elección de ellos vender drogas, hay un contexto social, político y económico que predomina sobre ellos al ser sujetos marginados, por lo que su capacidad de elección se limita ante esta autoridad llamada “sistema”.

Lo mismo ocurre en el film; los maestros están bajo una presión constante, donde se les señala que deben seguir y seguir. Claramente tenían la opción de frenar el experimento, pero no lo hacen porque hay una figura dominante que oprime lo que es bueno y lo que no en sus mentes.

A través del film, Milgram busca validar su experimento bajo toda costa, ignorando que sus resultados pueden variar según el contexto del estudio, las presiones que se colocan en el personaje estudiado, y la experimentación. La única forma en que el psicólogo valida su estudio es a través de un proceso de experimento bajo tensión y presión, pero no emplea otros mecanismos u otras herramientas de estudio para complementar su trabajo.  Esto afecta directamente a las conclusiones y reflexiones finales que una investigación científica puede tener, pasando esa delgada línea entre la ética y la investigación.

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