Cómo el Gobierno convirtió la pandemia en genocidio, parte II

3 conceptos que resumen la negligencia criminal con la que han actuado las autoridades.

Poco a poco se han ido endureciendo las críticas hacia el manejo de la pandemia que ha hecho la administración de Piñera.

Ya no son sólo los especialistas en inmunología y médicos en general los que ponen en evidencia la falta de medidas adecuadas -y oportunas- para proteger la vida de las personas; ahora también se suman animadores de TV, como Julio César Rodríguez, que habló de la “variante Piñera” para simbolizar el problema de fondo del coronavirus en Chile.

Más allá del tono de talla (que luego dio paso a “más encima hueón”, burlándose del supuesto llamado del Presidente a CHV), lo que hay detrás de esa irreverencia es la evidencia ineludible de que las decisiones del Gobierno han incidido directamente en la trágica situación que vive Chile hoy con el coronavirus.

En esa misma línea, a continuación 3 conceptos que sintetizan la responsabilidad de nuestras autoridades en el desastre sanitario que ha cobrado alrededor de 30 mil vidas:

1-Trazabilidad: Saber dónde se produjo cada contagio, especialmente en una primera etapa, es algo clave en cualquier plan que pretenda combatir una pandemia. Pero en Chile la trazabilidad es casi nula.

¿Por qué se hace tan mal esta labor primordial? Imposible no sospechar que se debe a que, si se hiciera como se debe, pondría en evidencia algo previsible: que la mayoría de los contagios se producen en el transporte público o en el trabajo (o en el mall o en los aeropuertos). 

2-Inmunidad de rebaño: Desde que estaba Mañalich se viene hablando de la posibilidad de la “inmunidad de rebaño”, la mentira más terrible de todas las que han salido de funcionarios de gobierno (mucho peor que el ministro Bellolio asegurando que no había evidencia de que se produjeran contagios en las misas, o el intendente Guevara diciendo que no había evidencia de que produjeran contagios en el transporte público).

La inmunidad de rebaño funciona en condiciones ideales de organización, y sobre la base de una vacunación masiva. No se produce por generación espontánea. Tiene que haber un 85% de vacunados, con ambas dosis, para hablar de inmunidad de rebaño, según la presidenta del Colegio de Enfermeras, María Angélica Baeza.

Tal como se ha pretendido practicar o proyectar en Chile, ha sido como poner a un grupo de 100 personas juntas, dispararles con una metralleta y decir “50 quedaron vivos por la inmunidad de rebaño”.

Con la diferencia de que al virus no solo no se le acaban las balas, si no que además va mutando en nuevas variantes, para las que no están preparadas las vacunas que ya se suministraron a millones de personas.

3-Cuidar la economía: Mientras los más ricos de Chile (incluido el Presidente) han aumentado sus fortunas durante la pandemia en cifras que da asco mencionar (solo un ejemplo: los Luksic ganaron el doble de lo que el Estado chileno ha entregado en total en ayudas a las familias más vulnerables, sumando todos los IFE y bonos), 2 millones de personas salieron de la clase media y pasaron a la clase baja.

Mientras aumentaron los campamentos por cientos, el Gobierno se dedicó a darle menos ayuda a quienes más la necesitaban, y viceversa. Si a las familias más vulnerables se les entregó en un principio una canasta familiar (avaluada quizás en 20-30 mil pesos), para luego pasar a un IFE que partió en 40 mil pesos y de a poco ha ido mejorando, a los profesionales de clase media se les entregó un bono de 500 mil.

Para el Gobierno era lógico, ya que “los pobres viven con menos”, mientras que la clase media paga colegios y arriendos caros. Basta con pensar sólo un poco para descartar esa “lógica”: esta crisis no se trata, en primer término, de mantener un estándar de vida; se trata de mantener la vida.

Porque las muertes golpean en todos lados, pero no se reparten por igual. Mientras este año en Cerro Navia hay un 300% más de muertes que en un año sin pandemia, en Vitacura hay solo un 19% más…

Diría que este Gobierno lo tiene que entender de una vez por todas, pero creo que en realidad sí lo entiende, pero decide actuar como actúa: si no se toman medidas reales de trazabilidad, confinamiento, cierre de fronteras, ayuda económica constante y más cercana a la universalidad, las muertes que se sigan acumulando son su responsabilidad.


Mario Cuche

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