“¡Buen trabajo!”. Dar feedback a tus empleados es fundamental. ¿Por qué?

Esperas que alguien te diga si los estás haciendo bien o mal, pero esto no ocurre con la frecuencia que te gustaría. Aquí te contamos por qué son tan necesarios los comentarios dentro del lugar de trabajo.

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Esperas que alguien te diga si los estás haciendo bien o mal, pero esto no ocurre con la frecuencia que te gustaría. Aquí te contamos por qué son tan necesarios los comentarios dentro del lugar de trabajo.

-¡Mira mamá!

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-¿Viste mi piquero? ¿Cómo me salió?

-¡Muy bien! Aunque yo creo que tienes que seguir practicando un poco más, hija. Pero bien, ¡ya casi lo tienes!

Desde muy chicos que pedimos un feedback sobre lo que hacemos. Buscamos la aprobación de alguien con conocimientos para mejorar o mantener nuestro desempeño. Y en el trabajo, es quizás donde más lo necesitamos.

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¿Por qué es necesario?

Te levantas todos los días en la mañana para ir a trabajar, haces lo que te piden y así pasan las semanas y los meses, pero nadie te dice “muy bien, estás haciendo un excelente trabajo”, “Estamos muy contigo” o “la verdad es que vemos que te estás esforzando, pero creemos que hay algunos aspectos que podrías mejorar”.

Cada día es igual al otro y estás conforme, pero te gustaría que alguien te comente cómo lo estás haciendo.

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La poca (o a veces nula) retroalimentación en los trabajos estanca y desanima a los trabajadores. Y aunque es incómodo recibir comentarios negativos sobre el desempeño laboral, al mismo tiempo, es ultra necesario. Saber cómo lo estás haciendo o conocer qué puedes hacer mejor, es algo que motiva y desafía.

En los lugares donde hay una cultura de retroalimentación (positiva y negativa), son significativas las mejoras en el desempeño y disposición de cada empleado y, por lo tanto, eso se nota en el ambiente laboral.

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Una buena retroalimentación

Como es posible que seas tú quien esté a cargo de entregarle un feedback a quienes están a tu cargo, te damos algunos tips del sitio Quartz at Work, para que lo hagas de la mejor manera posible, porque sabemos que es una tarea difícil y que muchos la evitan para no herir los sentimientos de sus empleados.

Nunca jamás en público

Primero, es necesario que establezcas un canal de comunicación cómodo para ti y para tu empleado en el que le puedas entregar la retroalimentación. Por ejemplo, hay quienes prefieren hacerlo a la cara y otros por mail, para tener tiempo de procesarlo. Una cosa importante, y que tienes que tener presente, es evitar las críticas ineficaces y ofensivas. Si tienes críticas, que sean constructivas.

Lo que debes evitar a toda costa, según la revista Harvard Business Review, son la críticas en público. La retroalimentación negativa frente a los compañeros de trabajo es humillante y no aporta al objetivo. Por eso, siempre debes mantener un tono de colaboración y reiterarle tu apoyo y respeto al trabajador.

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Aumenta la frecuencia

Ninguna persona se salva de cometer un error en su trabajo, es algo normal, y como jefe tienes que saber enfrentar estas situaciones. Si alguien que está a tu cargo, en buen chileno, “se manda un cagazo”, es importante que se lo comentes, que vean la forma de arreglarlo y de evitar que vuelva a ocurrir.

Para hacer esto, no esperes más de 24 horas, porque hay detalles que se pueden olvidar. Además, mientras más frecuentes sean los comentarios en la oficina, mejor será para el ambiente de trabajo, ya que todos se acostumbrarán a recibirlos y no lo tomarán como algo personal. De hecho, se creará un entorno en el que cada persona estará mucho más dispuesta a recibir y dar una opinión.

Sin pelos en la lengua

Por no herir sentimientos, muchos jefes terminan siendo demasiado amigables. Sin embargo, para que la retroalimentación sea efectiva, se necesita hablar con franqueza, es decir, lograr un equilibrio, siendo directo y afectuoso al mismo tiempo.

Otro punto importante, es centrar las críticas en el comportamiento y no en la persona. La retroalimentación negativa es importante y efectiva, pero hay que saber utilizarla sabia y cuidadosamente, una mal feedback terminará haciendo más daño.

¿Cuál es el propósito?

Cada comentario debe tener asociado un propósito. Estas tres preguntas pueden ser de gran ayuda para descubrirlo e ir por el camino correcto:

(a) ¿Cuál es mi propósito al dar esta retroalimentación?

(b) ¿Es el propósito correcto desde mi punto de vista?

(c) ¿Es el propósito correcto desde el punto de vista de la otra persona?

Por ejemplo, si el objetivo es mejorar el desempeño del empleado en el futuro. Él lo entenderá, pero si solo quieres criticarlo por lo mal que hizo el informe que le pediste, no conseguirás mucho.

¡NO OLVIDAR!: los comentarios positivos

Un buen jefe, también es capaz de destacar lo que se está haciendo bien. No cometas el error de creer que el refuerzo positivo es solo para los niños chicos.

La investigación ha demostrado que entregar una retroalimentación positiva, hace que aumente entre los empleados la sensación de que están aprendiendo y que están creciendo en sus trabajos. Además, los hace sentir valorados.

¡Y las cifras hablan por sí solas! Un estudio encontró que los equipos con buen rendimiento, reciben casi seis veces más comentarios positivos que aquellos que son menos efectivos. Al revés de lo que se sugiere con las críticas negativas, cuando quieras felicitar a alguien, hazlo cada vez que puedas, de manera generosa y pública.

La retroalimentación es una herramienta que todos los jefes deberían usar y que los trabajadores deben valorar. Porque así como hay ciertas técnicas para entregar comentarios, quienes los reciben, tienen que saber aprovecharlos y hacer todo lo posible para superarse en las áreas en que se encuentran más débiles. Y si en tu pega no acostumbran a hacerlo, atrévete a pedirla.

¿Recibes comentarios sobre tu desempeño?

 

Por María Victoria Coutts