BOXEO

Bryan Reyes, “El Principito” de La Pincoya que busca consolidarse en el boxeo profesional

En septiembre de este año debutó en la categoría con una derrota ante Mario Esparza en Temuco y ya se está alistando para su próximo combate.

Escrito en ENTREVISTAS el

Bryan Reyes (30), desde el mes pasado, es boxeador profesional. Vive en la población La Pincoya, Huechuraba. Es padre soltero de dos niñas de 3 y 10 años y, paralelamente, se desempeña como marmolero en la construcción.

Desde niño fue ordenado y tímido. Sus padres lo protegían demasiado y por lo mismo sus amigos lo llamaban como “El Principito”, apodo con el que es conocido actualmente y que patenta en sus presentaciones en el pugilismo. Cuando entró a la enseñanza media dio un giro en 180° y cambió su manera de ser.

“Tuve varias peleas. Viví en una población chica, donde peleé harto por pichangas, por mujeres, por fiestas… Siempre fui de los que hablaba poco, pero que pelaba. Ahí me di cuenta de que tenía habilidades para el boxeo”, recuerda.

Cuando tenía 25, decidió entrar a la escuela del Club México de Santiago Centro para ser boxeador, deporte que siempre le ha apasionado. Reconoce que tuvo dificultades para practicarlo por su edad. Pero al ganar dos campeonatos internos del club, los profesores lo tomaron en cuenta. Sus referentes en el boxeo son Julio César Chávez, Mike Tyson y Saúl “Canelo” Álvarez, a nivel internacional, y Miguel “Aguja” González, Martín Vargas y Carlos Cruzat, en el ámbito nacional.

De hecho, tuvo la fortuna de que “Aguja” González fuera su entrenador. Reyes lo recuerda como un profesor exigente. En un principio lo odiaba porque era demasiado estricto, pero hoy lo considera un amigo.

En 2019, integró la selección del “México” y ese mismo año se consagró campeón nacional amateur de peso pluma.

“Cuando gané sentí muchas emociones porque me pasaron muchas cosas ese año. Fue un año donde no sabía si continuar con la carrera, además, estaba complicado con mi familia debido a que yo tenía que estar en el gimnasio, en la pega y en la casa. El título fue un desahogo”, confiesa.

En la categoría amateur completó un registro de 18 peleas, donde ganó 14 (10 por nocaut y cuatro por decisión de los jueces) y perdió cuatro.

El gran salto

Tras obtener el título, decidió continuar la carrera como boxeador profesional. Durante la pandemia, entrenó en su casa siguiendo las indicaciones de sus instructores. Sin embargo, reconoce que, en los periodos de cuarentena en Santiago por la pandemia del Covid-19, en más de una ocasión se juntó con su entrenador para mantenerse en forma.

En septiembre de este año, Reyes debutó como profesional ante Mario “Espartano” Esparza (a quien conocía y también hacía su estreno en la categoría) siendo visitante en el Gimnasio Bernardo O´Higgins de Temuco en un combate a cuatro rounds, donde cayó por decisión de los jueces. Pese a la derrota, está feliz por su desempeño.

“Los dos tenemos un estilo parecido, donde vamos al frente. A los dirigentes les pareció entretenida la pelea porque no nos arrancamos. La experiencia fue buena, uno siente que el vendaje que te ponen es profesional… A Esparza no le quito mérito porque es un gran peleador”, recuerda.

Según él, la alimentación de los boxeadores es exigente. Hoy está acostumbrado a comer en porciones pequeñas. A veces tiene que bajar 5 o 6 kilos en una semana para pelear. Evita los azúcares y prefiere las verduras. No bebe alcohol ni fuma. De todas formas, para cuidar su físico, está trabajando con un nutricionista que es costeado por el Club México.

Ha vivido el prejuicio de la gente que estigmatiza al boxeo. Algunos le han dicho que es una práctica de “salvajes” y otros no lo catalogan como un deporte.

“Algunas personas que me conocen, me dicen: ‘Bryan, yo pienso que ustedes son agresivos, que son salvajes, pero veo que te pasas riendo todo el rato y saludando a todo el mundo’. La verdad es que uno no anda peleando con todo el mundo. De hecho, con todos los que he peleado, me llevo súper bien”, afirma.

Hoy Reyes sigue trabajando en la construcción y, paralelamente, se está alistando para su segunda pelea como pugilista profesional que ya se está organizando. No sabe quién va a ser su rival, pero sospecha de algunos que conoce. Aun así, no se atreve a dar nombres.

Lo que sí tiene claro es que quiere seguir subiéndose al ring.