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ENTREVISTA EXCLUSIVA, PARTE 1

Ricardo Lunari: "Fui el jugador más feliz todos los días que vestí la camiseta de U. Católica"

El histórico jugador de Los Cruzados, nos contó sobre sus inicios en el fútbol de la mano de Marcelo Bielsa, su experiencia en México y su paso por Millonarios de Bogotá. Además, el ex volante de Newell's Old Boys entregó sus impresiones del tetracampeonato de Universidad Católica.

Ricardo Lunari Entrevista Parte 1.
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No cabe duda que Universidad Católica es quien tiene  la hegemonía del fútbol chileno al coronarse campeón por cuarta vez consecutiva del Campeonato Nacional. Los Cruzados hicieron historia en el club, ya que además de abrochar un tetracampeonato, lo logró en la modalidad de torneos largos.

Es por esto que en DUPLOS quisimos conversar con un jugador histórico de La Franja como Ricardo Gabriel Lunari, quien defendió la camisera del equipo precordillerano en tres ocasiones durante su carrera, obteniendo un palmarés más que envidiable.

Además, el ex volante central consiguió llegar con Universidad Católica a una final de Copa Libertadores, por lo que la hinchada de Los Cruzados aún lo recuerda con cariño.

Lunari es un especialista en este tipo de instancias, ya que también llegó a la instancia final del torneo continental con la camiseta de Newell's Old Boys, equipo donde debutó con Marcelo Bielsa en la banca.

En la semana asististe a la despedida de Maxi Rodríguez del fútbol profesional ¿Qué tal estuvo eso?

Sí, fue una despedida hermosa para un jugador que hizo historia de Newells mucho por el fútbol. Fue una despedida que a todos nos dio mucho celo, mucha envidia. Porque nos hubiese encantado vivir lo que vivió anoche Maxi

Yo creo, por supuesto que él se lo mereció. Debe haber sido una noche hermosa para él, lo que sintió. Tener un estadio con 40 mil personas aplaudiéndolo, despidiéndolo, debe ser increíble. Creo que fue un broche de oro para una carrera extraordinaria de un gran jugador

Yo fui al estadio después de un largo tiempo. A Maxi yo tuve la oportunidad de dirigirlo un par de partidos en un interinato que tuve. Lo conocía de toda la vida.

Valió la pena ir a la despedida de Maxi. El partido fue espantoso, no sabes lo feo que fue el partido. En el último minuto, Newells tuvo un penal y lo erró Beluschi. Hubiese sido un lindo cierre para Maxi ganar ese partido. Pero bueno, no se dio, aunque todos lo que amamos esa camiseta estábamos felices de despedir a un jugador que se lo merece de verdad.

Tu debut como jugador fue con Marcelo Bielsa ¿Qué recuerdos tienes de esos momentos?

Era muy chico, tenía 15 años. Fui a hacer una prueba a Newells Old Boy, me vio Bielsa y Jorge Griffa, que era el coordinador y me eligieron entre 60 o 70 chicos. Quedamos dos, yo y Fabián Garfagnoli, quien fue compañero mío en el primer equipo de Newells, también con una carrera extensa en Argentinos Juniors.

A mí me tocó hacer una carrera larga en las inferiores de Newells. Desde los 16 años me incorporé al equipo hasta los 21, donde recién debuto en Primera. Es decir, estuve 5 años esperando la oportunidad. Parecía en un momento que no llegaba, porque la vida de los jugadores en las inferiores es como la vida misma, hay altos y hay bajos. Había momentos en los que parecía que estaba cerca y otros en los que se me alejaba la ilusión. Incluso hubo momentos en los que pensé que no se me iba a dar el debutar en Primera.

Por suerte, Marcelo Bielsa me conocía bien, me tuvo paciencia, me tuvo en muchos de sus equipos en inferiores, así que creo que él esperó el momento ideal para hacerme debutar y, gracias a Dios, mi debut tiene que haber sido bueno porque después no salí nunca más. Me quedé ahí porque tenía una muy buena base. Estaba esperando una oportunidad y cuando llegó, no la desaproveché.

Después de Newells llegas por primera vez a Universidad Católica ¿Cómo se dio tu arribo a Los Cruzados?

Era mi primera salida al extranjero y era primera vez que salía de Newells, donde yo me crie. Jugué una final de Copa Libertadores, obtuve dos campeonatos con el equipo, una vez ganando en la cancha de Boca Juniors por penales, otra vez en el 92…se medio todo muy rápido en cuanto a obtener títulos.

Después sale la oportunidad de ir a Universidad Católica. Yo sentía que todavía me faltaba cosas por entregar en Newells. Tenía 22 años cuando U. Católica me transfiere y me compra. Pero bueno, se fue Bielsa y llega un entrenador que quizás yo no le convencía y salió la oportunidad de Católica y él me dijo que no había problema. Que, si se llegaba a un acuerdo, él no iba a poner ningún tipo de trabas.

A mí eso no me gustó mucho, porque no estaba en mi cabeza salir de Newells todavía. Sin embargo, la vida tiene esas cosas, uno no sabe qué resultados va a tener hasta que pasa. Gracias a ese entrenador, yo le debo haber conocido a Universidad Católica, que es y será uno de los amores de mi vida.

¿Cómo fue tu experiencia en el fútbol de México, para luego regresar a la UC de Manuel Pellegrini?

Yo parto al Atlas de Guadalajara porque allá estaba Marcelo Bielsa. Él me dirige un año en México y después sale la oportunidad de regresar a Universidad Católica. Como yo me había quedado enamorado de la Católica, no me importó nada y me vine a Chile sin pensar en el futuro, en las consecuencias en la parte económica, ya que me ofrecen un contrato 3 veces inferior del que tenía en México, pero son decisiones que uno toma en la vida. A veces uno pone el corazón antes de lo económico.

A mi no me importó nada, yo quería venir a U. Católica para ser feliz, como lo fui en el 93. Lamentablemente, a pesar que me esperaba un técnico de los quilates de Manuel Pellegrini, mi experiencia fue desastrosa. Es un gran entrenador, sus prácticas eran muy entretenidas y yo estaba muy contento. Pero él no me ponía, no me hacía jugar. Es muy difícil para un jugador que no juega tomarle cariña al entrenador, porque es así. Yo estaba para jugar y él pensaba que no.

Ahora que soy entrenador, entiendo un montón de cosas que me pasaron en ese momento. Aunque en ese momento, me sentí muy dolido, muy defraudado, porque fue Pellegrini quien me llama a México para que vuelva a U. Católica, y si un técnico te llama y te dice “te necesito”, es raro que a los 3 o 4 partidos te saque y no te ponga más. Entonces hubo cosas que no me gustaron como se manejaron, por lo que me hace tenerlo entre uno de mis peores recuerdos. Separo a la persona de Manuel Pellegrini, debe ser una gran persona, es un gran entrenador, eso no lo pongo en duda. No obstante, mi relación con él como técnico fue muy mala.

Cuando me preguntan qué técnico recuerdo con cariño, hablo mucho de Ignacio Prieto, de Fernando Carvallo, de Marcelo Bielsa, pero lo de Manuel Pellegrini es un paso que prefiero olvidar. Reconozco que puede que mi nivel no era el mismo o no rendí al nivel que él me esperaba. Fue muy difícil para mí en ese momento, porque después de volver hace 4 meses de México, me dicen que me busque otro equipo, porque no tenía más lugar en U. Católica. Para mí, que me digan que sobro en la UC, fue uno de los momentos más dolorosos que me tocó vivir como jugador.

Después de esa experiencia, vuelves a México, al Puebla…

Sí, ahí me voy al Puebla. Gracias a Ignacio Prieto, que había sido mi entrenador y él me consigue a través de un amigo la posibilidad de irme al Puebla. Yo muy contento me fui a México, porque si en U. Católica no me quieren, qué mejor que volver al fútbol mexicano.

Lamentablemente, el equipo no anduvo bien. No ganábamos y no nos pagaban. La verdad tuve un año 95 completamente feo. Pero como te dije antes, estas cosas pasan por algo y antes de volver a Universidad Católica, se cruza uno de mis grandes amores, que es Millonarios de Bogotá.

No sé cómo apareció una oportunidad de ir a jugar a Colombia, ya que el país estaba pasando por un momento difícil en el aspecto social, en lo que tiene que ver con el narcotráfico, habían matado hace poco Pablo Escobar Gavilia hace poco tiempo, así que el ambiente estaba un poco revolucionado. A mí me dio un poco de miedo primero, así que le pedí a mi padre que me acompañara, que fuera conmigo, primero por unos 10 días para ver cómo era la situación y si me gustaba, me quedaba y si no, me iba.

Al final, conocí a una gente maravillosa. No sola la gente fantástica de la hinchada de Millonarios, que desde el primer partido me ayudó y me empujó mucho, sino que también mis compañeros, que fue fundamental.

Yo siempre tengo una experiencia que contar, aunque puede que a mucha gente le caiga mal, por el asunto de la discriminación, pero yo soy sincero. En esos tiempos, en Argentina no había muchos jugadores morenos y cuando yo llegué al primer entrenamiento de Millonarios entro al camarín y la mitad de los jugadores eran medios blancos y la otra mitad eran más bien de tes oscura. Y me asusté, me dije “dónde me vine a meter”. Como experiencia y resultado final, los morenos eran mucho mejores personas que los otros. Había de todo, pero me dio una sorpresa espectacular y me hice muchos amigos que hasta el día de hoy tengo una gran relación y los quiero mucho. A los 4 o 5 días le dije a mi viejo “yo me quedo acá”.

Después de estar 5 o 6 meses en Colombia, donde me salieron muy bien las cosas, la gente me quería mucho, le dije a mi papá “ni loco vuelvo a Universidad Católica. Ya está, Católica es un capítulo cerrado”. Cuando volví en el 95, Pellegrini no me quiso, pero los dirigentes tampoco me apoyaron, me abrieron la puerta y me echaron, así que no vuelvo ni loco, ni a Chile y a U. Católica.

Pero bueno, de ahí me encontré con un directo como Juan Carlos Benítez, con Fernando Carvallo que me quería y me pedía y me dijeron “Ricardo, no te estamos pidiendo que regreses. Tú eres de U. Católica y te exigimos que vuelvas”. Así que volví medio enojado. No me esperaba nada, esperaba que mi contrato se terminara para irme.

Quién me iba a decir que por esas cosas del destino que me tocaba por vivir quizás los años más importantes en cuanto a títulos y a logros que me tocó en mi carrera, como el título del 97 que fue lo más fuerte que me tocó vivir en Universidad Católica, de esa vuelta un poquito obligada, pero cuando volví y me puse la camiseta, se me olvidaron todos los fantasmas y fui el Lunari más feliz todos los días que vestí la camiseta.

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