Por Karina Pérez, directora asociada de Robert Half Chile.

A propósito de la celebración del Día de la Madre, me parece oportuno abordar el desafío de cómo avanzar en formas de trabajo a distancia, más conocidas como teletrabajo.

En Chile, según la Encuesta Casen Mujer presentada hace unos días atrás, alrededor de 2,6 millones de mujeres deben tratar de compatibilizar la vida laboral y su rol de madre. Se trata de una cifra relevante de trabajadoras que enfrentan una carga adicional a la laboral. Además, es un talento que está en riesgo y así lo han entendido  empresas como IBM, Amazon, Netflix y Microsoft, que han implementado políticas flexibles como el “home office”.

Karina Pérez, Directora de Robert Half Chile

La equidad de género es un desafío que algunas compañías ya han emprendido, incorporando mujeres a sus equipos de trabajo, y que seguramente será una tendencia que aumente en el futuro. Tenemos que pensar que la familia tradicional, donde el hombre es el que trabaja y la mujer es la que cuida la casa y a los hijos, es un modelo que culturalmente quedó atrás hace mucho tiempo. Sin embargo, la rigidez de la normativa actual no ha estado a la altura de esta transformación.

Por otro lado, desde una mirada económica, incrementar la incorporación de la mujer al mundo laboral es una necesidad, dado el envejecimiento de la población. En este sentido, especialistas y estudios llevados a cabo por organismos como la OIT han alertado sobre la baja tasa de reemplazo de la fuerza laboral. Así, modalidades de trabajo a distancia permitirían incrementar la fuerza laboral de mujeres, pero también de jóvenes y personas con discapacidad y de la tercera edad.

Reformas en esta línea requieren de ajustes normativos y de cambios culturales importantes, a nivel de empresas y de trabajadores. Sin embargo, existen ciertos datos que revelan una positiva disposición para avanzar en el llamado teletrabajo. Una encuesta de Cadem, encargada por el Ministerio del Trabajo a fines del año pasado, reveló que un 81% de los encuestados estaría dispuesto a efectuar teletrabajo versus un 16% que se opondría.

De esta forma, se entrega mayor flexibilidad para que todos los trabajadores puedan optar por el desarrollo de sus carreras sin dejar de lado aspectos tan importantes como la cultura,el deporte y, por supuesto, la familia, fomentando la incorporación de la mujer a los equipos de trabajo.

En una columna anterior, ya me referí a los beneficios de la inclusión laboral de la mujer y la diversidad de género en directorios y cargo directivos de las empresas. En consecuencia, en la actualidad, la generación de mejores condiciones para conciliar la vida laboral y el rol maternal de las mujeres no es solo un tema de justo emparejamiento de la cancha, sino que es necesario y conveniente para la economía y el desarrollo del país. En este sentido, el teletrabajo puede constituir un avance importante.