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“Fragmentos de una mujer”: El trauma de perder un hijo en el parto

La película del director húngaro Kornél Mundruczó es un sensible y profundo retrato del trauma de un parto fallido y cuenta con la soberbia actuación de Vanessa Kirby en el rol de la mujer que sufre esta pérdida, por el que obtuvo la Copa Volpi en el Festival de Venecia.

El filme “Fragmentos de una mujer”, producción de 2020 (Canadá/ Hungría/ EE.UU.), es una excelente obra cinematográfica que retrata el trauma de una mujer al perder a su hija en el parto en el hogar, así como el derrumbe de su familia y realidad más cercana, atributos que son mérito de la sensible y profunda dirección del húngaro Kornél Mundruczó, la potente actuación de la británica Vanessa Kirby y el prolijo guión de Kata Wéber.

Lo primera media hora del largometraje consiste en unas escenas en que se presenta Sean (Shia LaBeouf), compañero de Martha, al final de la jornada laboral en la construcción del puente colgante en la ciudad de Boston, donde le advierte a sus colegas que prometió a su hija, por nacer, que cruzará este puente; Martha (Vanessa Kirby), en una fiesta en el trabajo celebrando su inminente parto; una escena en que Martha cierra la adquisición de una moderna camioneta con el vendedor, que es marido de su hermana (ambos presentes), y la madre de las dos mujeres. A último minuto llega Sean y cuando la pareja se va en el flamante auto nuevo, él le comenta a Martha que es una intromisión que su madre haya comprado la camioneta, que perfectamente pudo haber hecho él el gasto.

Los 20 minutos que completan esta media hora inicial del largometraje corresponden a un muy bien logrado plano secuencia, de intenso realismo cotidiano, en el que el director no hace gala de virtuosismo y que contiene muchos detalles claves de la historia, que narra desde que Martha empieza a tener contracciones de parto, la llegada de Eva, la partera, al hogar (que viene a reemplazar a la partera de cabecera, ocupada en ese momento) y todo el trabajo de parto que culmina con el bebé nacido con sufrimiento fetal, que muere a los pocos minutos de haber sido dado a luz.

Luego vienen los créditos que anuncian el título de la película: “Pieces of a Woman”, en su título en inglés.

La historia de “Fragmentos de una mujer” versa sobre el derrumbe emocional de una mujer joven en el trauma de perder a su hija en el parto, producto de una negligencia de la partera, pero sobre la base de la decisión de la pareja de tener a su bebé en casa. Martha no sabe muy bien cómo enfrentar este duelo: su relación con Sean se deteriora desde el momento de la pérdida. Él se alía con su suegra a espaldas de Martha, para tomar decisiones. Ella se aísla emocionalmente tanto en su confusión de la mejor forma para seguir adelante con su vida como por el debilitamiento de sus relaciones afectivas.

El trabajo de guión de Kata Wéber es muy cuidadoso en la manera en que arma los diálogos en la historia y, sobre todo, en la creación de personajes. Se trata de un filme que funciona a partir del psicologismo y, en este sentido, la actuación de Vanessa Kirby es fenomenal en transmitir y expresar las sensaciones de esta adolorida mujer (obtuvo la Copa Volpi, a la mejor actuación, en el Festival de Venecia). Asimismo, la dirección de Kornél Mundruczó es muy eficiente y acertada en otorgar simbolismo a elementos de la historia, que funcionan como pivotes de sentido, y en imprimir un ritmo pausado y coherente con las emociones que viven los personajes.

Es un filme intimista y con profundidad de caracteres psicológicos, que tal vez dista del estilo más hollywoodense, sello que constata el origen, en parte, húngaro de la producción cinematográfica (director y guionista son pareja de nacionalidad húngara). No es menor que se trate de una producción de Martin Scorsese, emblemático director neoyorquino que, suponemos, aprecia el cine de diversos estilos.

Disponible en Netflix.

 


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