Gustavo Gatica: “Mi objetivo ahora es exponer lo que pasó aquí y que se haga justicia desde afuera”

El joven que perdió la visión en manos de un carabinero en la revuelta social del “18 de octubre”, aseguró que sigue buscando justicia.

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Fue durante una protesta del 8 de noviembre de 2019 cuando Gustavo Gatica quedó ciego luego de que un ex efectivo de Carabineros identificado como Claudio Crespo, le disparará desde muy pocos metros de distancia un total dos balines. Ha pasado más de un año y medio desde aquel trágico suceso y el estudiante de psicología salió a declarar aseverando que no se ha castigado con suficiente dureza todo lo acontecido durante aquella época del ‘estallido’.

En una entrevista con Agencia EFE, el joven de 23 años confesó que sobre lo que sucedió aquel día “me acuerdo de algunas cosas, otras se me han ido borrando. Recuerdo que ese día llegué para sacar fotos. Cuando pasó lo que pasó, varias personas me ayudaron y me llevaron a la clínica. Por aquellos días ya había hartos heridos oculares. El médico me dijo que el pronóstico era malo y que no me hiciera expectativas”.

En esa misma línea, recordaba que “cuando me dispararon me llevaron a una clínica privada, pero luego estuve en la UTO (Unidad de Trauma Ocular, el departamento de un hospital público de Santiago) y la atención fue muy mala. Se nos hacía muy pesado tener que esperar horas, es una doble victimización. Esa es la poca ayuda que hemos tenido. Nunca se nos ha acercado nadie del Gobierno, de hecho tuvieron el descaro de decir que sí”.

A su vez, en relación al ex carabinero Crespo y los casos que siguen en investigación por traumas oculares, Gatica comentaba que “esto me pasó en noviembre de 2019 y recién en agosto de 2020 le detuvieron, nueve meses después. Dentro de poco se van a cumplir dos años y aún no ha empezado el juicio. Nos hemos acostumbrado a la lentitud de la justicia, hay que ser pacientes y confiar, pero tengo el presentimiento de que sí va a haber justicia en mi caso”.

Sin embargo, asegura que “los investigadores han hecho un esfuerzo muy grande, al menos por parte de ellos sé que hicieron lo mejor que podían hacer para comprobar que efectivamente fue Crespo. Pero esto no va a ocurrir en la mayoría de los casos. De las más de 5.000 denuncias, casi la mitad se archivaron, se cerraron, no hay recursos para investigar”.

Además, el estudiante de psicología apunta a que debe existir un juicio mucho más contundente sobre los abusos que hubo durante el estallido social y asevera que “hay una falta de condena a nivel mundial de lo que pasó en Chile y apelamos a la presión extranjera, siento que es mucho más importante que la presión venga desde afuera que la que podemos hacer desde acá dentro. Tal vez, si se hubieran pronunciado más fuerte organismo extranjeros, las cosas no hubieran sido así”.

En ese sentido, Gustavo sentencia que “mi objetivo ahora es exponer lo que pasó aquí y que se haga justicia desde afuera. Lo he hablado con muchos sobrevivientes de la revuelta y nos gustaría que hubiera un juicio internacional y que Piñera quede preso”.

Ante la consulta de por qué Gatica habla de sobrevivientes en vez de víctimas, este último señala que “es difícil encontrar una palabra. Víctimas no sé hasta qué punto nos representa, creo que sobrevivientes aplica mejor porque más de treinta personas murieron. En mi caso, uno de los perdigones quedó a milímetros del cerebro, lo cual probablemente no me hubiera producido la muerte, pero sí un daño cerebral bien fuerte. No creo que sea exagerado llamarnos sobrevivientes”.

Por último, frente al hecho de que varias personas lo vean como una suerte de ‘héroe’ o ‘ícono’ del levantamiento social, argumenta que “no es algo que me haga sentir cómodo. A mí me gustaría volver a retomar mi vida, pero a estas alturas no creo que sea tan factible. Es difícil salir a la calle y que no me reconozcan”.


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