Israel es el malo

No confundirse: Israel ha cometido matanzas y abusos contra los palestinos desde hace 70 años, convirtiendo la ocupación en colonización en pleno Siglo XXI.

La escalada de violencia entre Palestina e Israel vuelve a poner de manifiesto a qué lado nos ponemos cuando se marca la línea que separa la verdad de lo que no lo es.

Para dejarlo claro de entrada: llamar “conflicto árabe-israelí” a la colonización de Palestina sería como llamar “conflicto hombre-mujer” al femicidio. La situación de abuso de poder es así de evidente, para cualquier que haya visitado Cisjordania (o West Bank), ni hablar de Gaza.

Pero, antes de llegar a las diferencias de poderío militar y bélico en general, nunca hay que olvidar que el origen del “conflicto” no sólo lleva más de 70 años, desde que se estableció el Estado de Israel arrebatándole gran parte del territorio a Palestina.

Luego de eso se han acentuado los abusos, con muros de varios metros que encierran el cada vez más pequeño territorio palestino, y con, a la fecha, 650 mil colonos israelíes establecidos en asentamientos ilegales, según la legislación internacional.

No por nada Israel es el país más sancionado en la historia de la ONU. Sanciones que no pasan de ser letras en un papel, porque en la práctica el país del sionismo mantiene firmes relaciones políticas y comerciales con la mayor parte del mundo, como si fuera un Estado respetable más.

-Marcha a favor de Palestina en EEUU, mientras aumenta el número de muertes en Gaza

Sin embargo, en los últimos años han ido creciendo las manifestaciones en favor de la causa palestina, siendo las provenientes del ámbito deportivo las que más han concitado atención. En Chile conocemos eso de primera mano, con el equipo de fútbol de Palestino. Otros que se han manifestado regularmente contra la colonización israelí son los hinchas del Celtic, en Escocia.

En EEUU muchas agrupaciones judías (apoyadas por personas sin relación étnica con el “conflicto”) han salido a marchar en Washington, Nueva York y otras ciudades, repitiendo la consigna “No en mi nombre”, marcando distancia entre la religión judía y el movimiento sionista, que solo usa la religión como excusa para exterminar al pueblo palestino con fines económicos y políticos.

En momento como estos, viendo registros como este último, recuerdo a Hassan, un palestino que estuvo quedándose en mi casa hace unos años, cuando intentó traer a su familia a Chile (finalmente se fueron a Emiratos Árabes).

Entre muchas cosas terribles, me contó de su vida en Gaza, con sus hijos. Para quienes no lo sepan, desde hace alrededor de 2 décadas Gaza es destruida periódicamente por bombardeos (además de sufrir cortes de agua potable y de luz todos los días). 

Para calmar a sus niños en ese contexto, cuando se empezaban a sentir los helicópteros y sonidos de misiles -y ante la posibilidad muy real de que su casa fuera impactada- Hassan les decía a sus hijos que no se preocuparan: lo que se escuchaba era el “ejército palestino” que los estaba defendiendo…

Una fantasía con la que muchos niños palestinos crecen, hasta que les toca enfrentar la realidad. O hasta que mueren mientras están durmiendo.

Mario Cuche

Exit mobile version