Luis Miguel, La Serie: Lo que trae el último capítulo de la segunda temporada

Este domingo 30, a las 21, Netflix emitirá el octavo episodio de esta segunda temporada. ¿Se viene la tercera?

Si los sinsabores del estrellato con los que lidió Luis Miguel (Diego Boneta en la ficción) fueron dignos de un ritual dominical cada semana, el último de los ocho capítulos de la biopic original de Netflix pretende cerrar el exitoso ciclo con la misma efervescencia.

El final del segundo tramo de Luis Miguel, la serie dejará ser una incógnita este domingo 30 de mayo a las 21 horas, y bajo el recurso narrativo de las dos líneas temporales, un caballito de batalla en sus dos temporadas.

Y termina de validar (aunque no oficialmente por sus productores) un rumor que crece a vivas voces desde su estreno: la posibilidad de una tercera entrega.

Historia de un Amor, como cada episodio que llevó el nombre de los hitos musicales del Sol de México, empieza por destapar una olla en ebullición (como ya lo adelanta el capítulo anterior), que salpica los secretos mejor guardados de la estrella azteca.

Ésos que mantuvo sepultados bajo la alfombra para protegerse de la opinión pública mientras pudo, y que en este último tramo de la segunda parte detonan nuevas encrucijadas en el círculo personal y profesional del artista.

Los primeros minutos musicales hacen del comienzo del episodio un presente optimista: para el Luis Miguel en la madurez, la preocupación por su enfermedad (tinnitus) ya no es un tormento y la vuelta a los escenarios, después de seis meses de una lenta recuperación de su audición y cuerdas vocales, es apenas un aperitivo para entrar en clima.

Con los conflictos familiares en alza, que siempre persistieron en la vida del cantante a la par de los claroscuros de su carrera, continúa siendo la tenencia de su hermano menor Sergio (Axel Llunas) su principal motivo de desvelo.

A la vez, su ambiciosa abuela Matilde Sánchez, con sed de venganza y en la constante búsqueda de un rédito económico, vuelve a posicionarse como contrafigura principal.

Pero, esta vez, un nueva situación pone a prueba el destino del pequeño, por quien el cantante se disputa a todo o nada y por el que lucha sin tibieza hasta el final, desmantelando verdades sobre la mesa que pueden llegar a doler.

Michelle Salas y Mauricio Ambrosi
Michelle Salas (Macarena Achaga) y el representante Mauricio Ambrosi (Fernando Guallar)

Aunque el romance gana terreno en la historia para darle tregua al drama, con mayor protagonismo en los papeles de Michelle Salas (Macarena Achaga) y el representante Mauricio Ambrosi (Fernando Guallar), el costo de la clandestinidad puede llegar a ser tan alto como la culpa que sobrevuela en sus personajes, sobre todo en la del mejor amigo y mano derecha de Luismi.

Sumado a que el vínculo cada vez más estrecho del astro mexicano con su hija, que ya es adulta y dueña de sus propias decisiones, podría costarle caro, amenazando una relación que tardó años en reconstruirse.

Como es de público conocimiento, el cantante reconoció a su hija con Stephanie Salas entrada en la adolescencia y, recién a su mayoría de edad, entabla un lazo más cercano con varias idas y vueltas retratadas en la ficción.

En la cima del éxito y con una hilera de mujeres a sus pies, nuevas situaciones salpican su vida amorosa con Erika (Camila Sodi), cuya convivencia, que por momentos encuentra el equilibrio, tambalea desde el comienzo. La convivencia se debilita y ciertos acontecimientos terminan por definir el rumbo de la joven pareja.

Pero la inestabilidad del ídolo del pop latinoamericano abarca más de una arista y, además de una pesada mochila familiar, no cesan las traiciones a sus espaldas entretejidas por su ambicioso círculo laboral. Entorno que, con fines meramente oportunistas, lo empuja sigilosamente a tomar decisiones que ya no tienen vuelta atrás.

Luis Miguel La Serie T2E8

La emoción al servicio de la escena corre por cuenta del menor de los Gallego Basteri, “Sergiño”, protagonista de más de un giro dramático que lleva al espectador a revivir por momentos los propios recuerdos de la tormentosa infancia de Luis Miguel.

Matilde Sánchez Repiso fue la abuela  paterna de Luismi. La serie la pinta de cuerpo entero.
Matilde Sánchez Repiso fue la abuela paterna de Luismi. La serie la pinta de cuerpo entero.

Otro recuerdo, más que oportuno y esperado tras su emotiva partida de la serie, es el de su querido y fallecido manager Hugo López, que sin aparecer físicamente reflota a través del personaje de su viuda, Lucía Miranda (Luz Cipriota), para recordarle el buen camino a Micky entre tanta oscuridad.

Planes truncos, decisiones que lo cambian todo, venganzas y sorpresas agridulces son parte del paquete emocional que completa el fin de esta entrega racionada en buenas dosis de drama, algo de romance y emotividad con más de un vuelco inesperado.

Y en ese marco, a cuestas de una imbatible primera entrega, donde el paradero de su mamá, Marcela Basteri, marcó el ritmo de una trama oscura y llena de misterios, esta segunda parte (que invita a una tercera) deja más de un interrogante abierto, siendo la inestabilidad emocional de la estrella azteca consecuencia directa de sus propias decisiones.