Miguel Bosé y su adicción: Llegué a consumir 2 gramos de cocaína diaria

El artista español dio su primera entrevista televisada en más de seis años.

El cantante Miguel Bosé sorprendió dando una entrevista televisada al periodista Jordi Évole, en la que habló de sus excesos y de los evidentes problemas que ha tenido con su voz en los últimos años.

El mismo artista reconoció que hace “cinco, seis o siete años” que no otorgaba una entrevista ante las cámaras, pero que accedía por su amistad con Évole.

En ella habló sobre su adicción a las drogas, confesando que “he tenido años salvajes en los que descubrí la parte oscura que todos tenemos: drogas, sexo a lo bestia, sustancias…”.

Su relación con las droga comenzó por desamor una noche 1989: “Llamé a unos amigos de madrugada y les dije: ‘Quiero ir de fiesta’. Esa noche me tomé mi primera copa y me metí mi primera raya (cocaína), que me duró una semana; me salió baratísimo”.

“A partir de ahí solo conocí la luna, la noche, y la parte oscura de Bosé y de Miguel. Estaba muy ligado a la creatividad, o eso creía”, afirmó.

Tras esto reflexionó: “Las drogas son unos estados que utilizados bien dan mucho conocimiento y te dan puntualmente unas visiones de cosas que son interesantes, revolucionarias, incluso. Cuando pasan a ser un consumo habitual, pierden ese sentido”.

El intérprete de “Si tú no vuelves” aseguró que desde hace siete años que dejó las drogas, sin embargo, en total estuvo inserto en ese mundo “unos 20 años, desde aproximadamente el 89 hasta 2014”, periodo en el que llegó a consumir hasta dos gramos por día.

Eso, hasta que un día decidió dejar las drogas, de golpe y sin ayuda de nadie, en el momento en que iba subiendo las escaleras hacia un escenario: “Las fuerzas que a uno le hacen tomar estas decisiones tan radicales solo vienen de dentro”.

“Llegué a no tener voz”

Miguel Bosé también habló sobre los evidentes problemas en su voz, asegurando que comenzaron luego de la ruptura que tuvo con Nacho Palau y con la separación de sus hijos.

“Estoy de puta madre, pero mi voz va y viene. Es un problema emocional. Me doy cuenta de que estoy perdiendo la voz en el momento en que las cosas empiezan a ir mal en mi familia, que no es una familia, sino un acuerdo de convivencia que tienen dos personas que tuvieron una relación y que por buen rollo deciden seguir adelante para que los hijos puedan crecer juntos como hermanos, como siempre habían pensado desde el primer momento”, explicó.

No obstante, aseguró que “ahora tengo voz. Pero llegué a no tener nada. Cero. Ahora puedo hablar, pero he llegado a no tener voz”.