De envidia hasta juicios: Las pugnas entre hermanos del rock

Revisa acá las bandas más importantes que se han visto envuelta en hechos particulares.

El mundo de la música comprende aspectos que para muchos son invisibles: El éxito, las giras, las ventas de discos, etc. Sin embargo, hay algo que va más allá, que es la pugna que existió entre algunos hermanos que la rompieron en la industria.

 

Los hermanos Gibb de Bee Gees tenían varias discusiones. Muchas de estas eran producto de lograr que los temas de cada uno en los singles fueran la cara A y de quién se hacía cargo de la voz principal en los distintos temas. Uno de los mellizos, Robin, se fue del grupo y, confiado en su genialidad, les dejó el nombre a los hermanos.

No iba a necesitar de ellos. Sus planes eran demencialmente ambiciosos: dirigir cine, montar un musical, escribir un libro, grabar una trilogía de discos. Luego de dos años en los que los éxitos le fueron esquivos a todos los Gibb, los hermanos se volvieron a reunir. Pero ese fue un caso aislado a los vienen a continuación.

Los Fogerty de Creedence se replica en otras duplas, un hermano excedía en talento al otro. En este caso John, el cantante y compositor, era el dotado y además el menor. Tom tenía un grupo anteriormente pero el ingreso de John alteró los equilibrios y las funciones.

Tom nunca pudo sobreponerse al protagonismo del hermano y a interpretar un rol secundario.

Y pese a que su madre interfirió, el intento de reconciliación fracasó casi in límine y la progenitora no pudo ver a sus hijos juntos antes de fallecer. Tom enfermó de Sida y murió a comienzo de los noventa. John lo visitó en su lecho de enfermo. Dicen que la visita fue corta y poco reconfortante para el moribundo.

Michael Jackson y sus hermanos

Los Jackson Five eran un fenómeno en la década de 1970. Con los años los hits se esparcieron, el gusto cambió y los Jackson quedaron convertidos, con una velocidad cruel -la del mundo del espectáculo-, en objetos de nostalgia.

El padre convocó a todos ellos y lanzó una gira, The Victory Tour, que logró la hazaña de ser un fracaso rotundo. Para conseguirlo no dudó en enemistar a los otros hermanos con Michael.

Jermaine editó una canción que llamó Word to the bad! (en referencia al disco Bad de Michael) en la que se dirige a él y le reprocha haberse cambiado el color de piel, ser egocéntrico, las múltiples cirugías estéticas y hasta que no le respondía las llamadas telefónicas. Esa canción tal vez sea la cumbre del odio fraternal.

 

Quizás el caso más emblemático son los hermanos Gallagher de Oasis. Pesos pesados. Liam y Noel han dirimido sus cuestiones en público durante décadas. Pocos se han insultado y agredido en público como ellos. Una coherencia y consistencia ejemplares para el enfrentamiento. Liam, por lo general, es el más activo.

Como si ese odio, esas ganas de competir y de dañarse fueran irrefrenables, como obedeciendo a una fuerza superior a ellos. El final, anunciado como pocos, llegó en 2009 luego de que tuvieran que suspender una actuación porque Liam, una vez más, no se encontraba en condiciones. Esa noche, Noel dijo que ya era suficiente para él.

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