Ministro Marcel se mostró contrario a fijar precios ante la inflación

El secretario de Estado aseguró que una medida así solo provocaría más problemas.

El ministro de Hacienda, Mario Marcel, se refirió a la propuesta de miembros del Partido Comunista y otros sectores sobre fijar los precios de algunos productos que componen la canasta básica. Esto ante la creciente inflación que ha afectado a una serie de insumos esenciales para la vida diaria, como el pan, el combustible y el aceite.

Marcel aseguró que fijar precios por decreto gubernamental solo trae consecuencias negativas, descartando que una medida así pueda combatir la inflación. Al contrario, según explicó, la inflación podría dispararse mucho más.

El secretario de Estado recordó que “en el pasado se recurrió a ello” (aludiendo a que en Chile se fijaron precios durante el Gobierno de Salvador Allende), lo cual provocó varios problemas.

Declaraciones de Marcel contra fijar precios

“Desde el punto de vista económico, fijar precios bajo los valores del mercado tiende a generar mercado negro, escasez, fenómenos de acaparamiento. Esto se ha visto en muchos países, como en Argentina”, declaró Marcel en radio Duna.

En ese país, complementó, “ha habido intentos de resolver de esa manera el tema de la inflación con muy malos resultados. De hecho, Argentina tuvo el mes pasado la inflación más alta en varias décadas”.

Marcel remarcó que fijar precios, además, “es muy difícil de controlar”. “Aunque uno quisiera hacerlo, aparte de ser inefectivo, es algo muy difícil de realizar”, sentenció.

En 2020, el entonces ministro de Economía, Lucas Palacios, también explicó los efectos de fijar precios al ser consultado por aquello en plena pandemia. Palacios aseguró la fijación de precios genera mercado negro y agotamiento de stock.

Esto fue refrendado por un grupo de ingenieros comerciales egresados de la Universidad Chile, que difundieron una carta en la que comentaron que una medida así iría de la mano con el racionamiento, “desencadenando un mercado negro que busque satisfacer dicha demanda, impactando en precios aún más altos para quienes no pudiesen abastecerse del producto a tiempo”.

“A su vez, su difícil y costosa fiscalización, hace aún más ineficiente y casi impracticable este tipo de prácticas. Un claro ejemplo ha sido el caso argentino”, argumentaron.

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