Solo (y a la izquierda)

Si el Presidente Sebastián Piñera hubiera anunciado al principio de su segundo gobierno que iba a aprobar 3 retiros de fondos desde las AFP, además de 6 mil millones de dólares en ayuda estatal, la gente habría creído que se trataba de un mandatario de extrema izquierda.

Escrito en OPINIÓN el
11 de marzo de 2018. En su discurso de asunción, Piñera sorprende a todo Chile: "Prometo que, si la situación internacional o local lo hicieran necesario, patrocinaré y firmaré no menos de 3 proyectos de ley para retirar fondos desde las AFP durante mi mandato". La gente no lo puede creer. Hasta el opositor más duro siente que algo se triza en su interior, algo que -increíblemente- pareciera tomar la forma de las ganas de aplaudir. Piñera no se detiene. Este es su segundo gobierno, y quiere quedar en la historia: "Y si con lo anterior no fuera suficiente, me comprometo desde ya, con certeza, con audacia y con valentía, a desembolsar más de 6 mil millones de dólares en ayuda estatal directa para la gran mayoría de las familias que más lo necesiten en todo el país". Parlamentarios oficialistas y de Oposición se miran unos a otros sin saber qué pensar. ¿De verdad el Presidente al que apoya la ultraderecha está hablando de agrandar hasta ese punto los beneficios del Estado? ¿Es en serio o en broma? El discurso llega a su clímax: "Y por último, les quiero asegurar, con franqueza, con humildad y con hidalguía, que lucharé hasta las últimas consecuencias por la aprobación de un impuesto especial a los súper ricos, incluyéndome a mí mismo, por supuesto". Las personas que se identifican con la izquierda entran en un pequeño shock. Los que no se identifican con ninguna de las 2 tendencias clásicas, incluso los más jóvenes, sienten el impulso de cuestionarse: ¿Cómo se llamaba este tipo? ¿Sebastián Jadue? ¿Salvador Piñera? Así de loco habría sido que Miguel Juan Sebastián Piñera Echenique hubiese prometido todo lo que terminó y terminará haciendo. Lamentablemente para él, no fue solo su -irreprochable- incapacidad para ver el futuro hace 3 años lo que lo condenó; lo peor fue no haber sido capaz de prever lo que venía desde el 18 de octubre en adelante, cuando fue el propio futuro lo que vino a tocarle la puerta. Un futuro con rostro de gente, con rostro de mujer, de mapuche, de asalariado y de independiente, de niño y de viejo... el rostro de Chile. Luego, cuando tuvo que enfrentar la pandemia, conociendo la experiencia asiática y europea de antemano, aseguró que nuestro país estaba mejor preparado. Pero no implementó a tiempo, ni de buena forma, las políticas sanitarias esenciales (confinamientos efectivos, cierre de fronteras, renta básica universal), y terminó llegando tarde, aprobando cosas que no quería y, para rematar, quedando como el malo de la película para la gente en general, y para su sector en particular, que lo dejó solo en su laberinto. Al final, los únicos que celebran el "manejo" de Piñera son los que aún se aferran a su pertenencia "de izquierda". Porque, sin merecerlo y con mucha ayuda de la contraparte, ha sido la izquierda la que ha impuesto sus demandas, sintonizando con las necesidades de la ciudadanía, y componiendo los proyectos y partituras que el Presidente firma y baila.

Mario Cuche