Jueves, Febrero 25, 2021

¿Por qué Cobra Kai y Mandalorian son tan buenas? (sin spoilers)

Basadas en universos cinematográficos de fines de los 70 y principios de los 80, ambas series le suman un carácter especial a sus orígenes.

Si en el siglo pasado se difundió la idea de que las segundas partes de las películas no son buenas, en este siglo podría consolidarse la noción de que las series basadas en películas sí son buenas. Y hasta mejores que las producciones en las que se basan.

Dependiendo del gusto personal, Fargo y Ash vs. Evil Dead podrían ser ejemplos de lo anterior; pero The Mandalorian y Cobra Kai saltan más allá de las percepciones individuales, alcanzando un nivel audiovisual incuestionable.

Ambas series se basan en universos cinematográficos cultivados originalmente en los años 70 y 80, y ambas logran rescatar lo mejor del fondo y de la estética de sus referentes, usándolos para dar vida a guiones memorables.

The Mandalorian (El Mandaloriano) es por lejos lo mejor que ha salido de Star Wars luego de las 3 primeras películas. Claro, no estaba muy alto el listón, pero desarrollar personajes y situaciones que -por fin- estén a la altura de la escena de Darth Vader explicándole a Luke que no fue una cigüeña, es algo muy, muy difícil. Y The Mandalorian lo logra en más de una ocasión.

Al igual que en Cobra Kai, la serie estrella de Disney+ puede ser apreciada por igual tanto por fans de la saga referenciada, como por quienes la desconozcan. El manejo en la presentación del contexto y las historias que transcurren así lo consigue. Por supuesto, quienes conozcan las primeras Star Wars agradecerán que las pantallas y tableros de las naves sigan teniendo una apariencia ochentera, lejos del brillo y color de los teléfonos y televisores de hoy. Una apariencia tan bien cuidada, que enriquece en lugar de desentonar.

Por último: no hace falta haber conocido a Yoda para enamorarse del niño verde y orejón.

Cobra Kai fue escogida por Netflix entre sus mejores series de acción, y lo es, pero su mayor valor está en usar ese género como vestimenta de otro: el drama. Con la conjunción del guion y las actuaciones principales, consigue emocionar y confundir hasta el punto de generar reflexiones profundas sobre situaciones humanas que, con o sin un dojo de por medio, tocan el corazón de la mayoría de las personas.

Ralph Macchio y William Zabka retoman sus roles de Daniel Larusso y Johnny Lawrence, pero ahora en su edad madura, como adultos hechos y derechos; aunque ,con el correr de los capítulos, las preguntas sobre qué tan hechos y qué tan derechos son nutren el drama de manera delicada y potente.

Todo lo anterior para plantear una pregunta de fondo, con un humor que puede ser ácido e ingenuo al mismo tiempo (cualidad que también tiene Mandalorian): ¿Quién es el verdadero Karate Kid?

Mario Cuche


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