¿Hicieron las paces?: Carmen Gloria Arroyo y Bernardo Borgeat sorprenden con particular junta

    La Jueza ocupó sus redes sociales para retratar especial momento junto a su pareja, el ex chico reality. La animadora olvidó antigua rencilla con Hernán Calderón tras publicar una foto compartiendo una amable cena.

    La abogada Carmen Gloria Arroyo descolocó a sus seguidores con particular reunión junto a su pareja, Bernardo Borgeat. La Jueza ocupó las redes sociales para retratar una reunión con colega con quién tenía una antigua rencilla.

    Provocando una gran expectación, la jurista subió una foto a su cuenta de Instagram luciendo un gran anillo en su dedo anular, haciendo pensar que está comprometida con el ex chico reality.

    Pese a que Carmen Gloria no dio detalles de un posible casorio entre los dos, escribió junto a la imagen “Cada dificultad es una nueva oportunidad, porque esta distancia de unas semanas nos acercó y renovó nuestro compromiso, hoy con Bernardo Borgeat brindamos por el amor”.

    Sin embargo no fue lo único que sorprendió a los cibernautas, ya que la jurista ocupó la red social de la cámara para retratar particular momento junto a otra pareja.

    Carmen Gloria Arroyo y Bernando Borgeat aparecen en la fotografía junto al abogado Hernán Calderón, ex pareja de Raquel Argandoña, matrimonio del cual nacieron Kel y Nano Calderón.

    La publicación sorprendió a los seguidores de La Jueza, ya que la animadora de televisión y el abogado tuvieron una rencilla hace algunos años.

    La pelea se originó cuando Arroyo criticó el actuar del hijo del jurista, acusándolo de cosificar a las mujeres con su excéntrica vida.

    Las reacciones no se hicieron esperar, ya que los seguidores comentaron “la encuentro tan gente a usted. No me gusta esa compañía”, “¿qué haces con Calderón?”, “las vueltas de la vida. Ahora son amigos“.

    La propia Carmen Gloria Arroyo se encargó de responder los cuestionamientos de sus seguidores, publicando que “creo que es inútil contestar a todos, pero no deja de sorprenderme y ojalá nunca me parezca normal el nivel de infantilismo con que se califican las relaciones humanas”.

    En la edad adulta esperaría que entendiéramos que es posible tener diferencias, discrepancias, emitir comentarios y no terminar siendo enemigos ni odiarse, ¿será esta postura parte del problema nacional?“, complementó.

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